El 30 de noviembre, habrán pasado tres años después del lanzamiento de ChatGPT (3YAC). Igual podríamos usar este momento debería servirnos como un momento de reflexión para hablar de lo que hemos comprendido y de lo que intuimos que va a cambiar.
Han pasado tres años desde que ChatGPT hizo visible un nuevo tipo de tecnología. Pocas cosas aparecen de la nada. Sobre IA y machine learning se venía trabajando desde hace años, pero con poca aplicación práctica.
La salida de ChatGPT fue el tipping point, el punto de inflexión. Desde ese momento, nada ha sido igual.
Aquí comparto algunas ideas que últimamente me vienen de forma recurrente a la cabeza.
IMPORTANTE
Esta publicación es posible gracias los suscriptores que apoyan mi trabajo.
Si crees que te ayudado en algún momento, actualiza a la versión de pago.
Son 8,3 eu /mes (con la suscripción anual). Mira todo lo que incluye.
1. Esto va de software, no de inteligencia
Hablar de “inteligencia artificial” es un marco poco adecuado. Le da una mística y una abstracción que nos aleja de lo concreto.
Prefiero hablar de software (gracias genís roca).
Un nuevo tipo de software, con una arquitectura distinta, que funciona distinto. Su diseño permite resultados más que aceptables en casi todo lo que tenga información, además de ser multimodal (texto, imagen, vídeo, audio), conversacional, multi‑rol y altamente personalizable.
Mira tu día a día: desde que te levantas, vas al trabajo y hasta que te acuestas, estás en relación con software. Pero en la mayoría de casos es software antiguo. Tiene la lógica de quien lo diseñó. Si hay algo que no entiendes, no puedes hablar con él para que te lo resuelva.
Pues bien: todo ese software será revisado.
Incluso este gesto que estás haciendo ahora mismo es antiguo. Acceder a un conocimiento sin poder conversar con él, sin poder conectarlo con otras ideas y sin adaptarlo a tu contexto… es antiguo. Este software que estás usando ahora mismo también será revisado.
Este nuevo software cambiará tu manera de relacionarte con la información. Cuanto más lo uses, más transformará tu forma de pensar y actuar.
Primero recogemos las herramientas, y después las herramientas nos dan forma a nosotros.
2. La experiencia educa
La experiencia educa. Siempre lo ha hecho.
Hoy es muy sencillo pedirle a tu IA que te resuma un tema. Cualquier cosa que quieras saber está a un clic.
Mientras tanto, en muchas empresas, para acceder a un curso debes entrar en SAP, luego a la intranet, después al catálogo de cursos, localizar la ficha, ver un vídeo de dos horas y encontrar tú mismo el contenido que necesitas. Es normal que la gente elija preguntarle a ChatGPT y ahorrarse la peregrinación digital.
La experiencia educa. Si lo puedes obtener más rápido y mejor, buscarás la forma.
Durante la transformación digital aprendimos que hay dos claves: a qué te dedicas y en qué nivel está tu cliente. Eso no ha cambiado.
Por ahora tienes tiempo: la mayoría de personas todavía no saben escribir un buen prompt. Está todo muy verde. Pero de aquí a 3 o 4 años, los clientes te exigirán una relación conversacional y personalizada. Querrán que apliques este nuevo software a todo. La IA obligará a revisar todos los procesos. Otra vez.
Por supuesto, esta exigencia dependerá de si lo que haces tiene verdadero valor para ellos.
Si vendes cafeteras, que tengan IA o no puede dar igual. Añadirle IA a algo irrelevante solo la convierte en una cafetera más cara.
Pero si eres un banco, la historia cambia. El dinero es un tema central en la vida de las personas. Como cliente esperarás un software personalizado, en tiempo real, conversacional y capaz de entender tu situación sin tener que depender de un comercial.
Si eres importante para alguien, esa persona te exigirá. Y si no, se irá.
3. Orientación del cambio empresarial
En los años de la transformación digital aprendimos que, cuando una tecnología entra en una empresa, toca decidir hacia dónde orientarla: ¿hacia el mercado o hacia la organización? Leer más
Hoy veo que la mayoría de empresas están orientando la IA hacia la organización.
Instalan Microsoft Copilot, elaboran listas de casos de uso, persiguen eficiencia y mejoras internas. Todo eso está bien: es cómodo, barato, poco arriesgado… pero rara vez mueve la aguja del negocio.
Lo que realmente genera crecimiento, nuevos márgenes o acceso a nuevos mercados es mirar hacia fuera: hacia el cliente, hacia una propuesta de valor que no existía.
La pregunta clave es: ¿cuánto más estará dispuesto a pagar tu cliente si a tu producto o servicio le añades IA? Si la respuesta es “nada”, entonces tienes un problema.
Imagínate, vendes cafeteras, le añades IA y entonces tendrás una cafetera…. cara. Nadie quiere IA en una cafetera.
Añadir IA a un producto lo vuelve más inteligente, sí, pero toda presión digital sobre un producto lo empuja a mutar hacia servicio. La pregunta estratégica es: ¿qué servicio vas a construir con IA alrededor de tus productos?
Ahí debería estar la preocupación de las empresas. No en las licencias de Copilot.
4. Adaptación profesional
En este contexto de cambio te toca aprender a usar el nuevo software de tu trabajo y de tu vida.
A mí me gusta probar cosas nuevas, igual que a ti. Si lees esta newsletter, eres de los exploradores. Pero la mayoría de las personas no son así. No les gusta cambiar. Prefieren lo de siempre.
“Ahora que ya he dominado Outlook… ¿me dices que hay un nuevo software? No lo veo”.
Y sin embargo: todo lo que haces con software cambiará. Desde tu trabajo hasta cómo te relacionas con tu coche.
Los que llevamos años trabajando sabemos que la adaptación ha sido una constante durante tres décadas. Pues ahora toca adaptarse más rápido.
Este nuevo software reducirá las barreras de entrada del conocimiento. Igual que Photoshop permitió que muchos no‑diseñadores entraran en el terreno profesional, ahora habrá software que afectará a todas las profesiones al mismo tiempo.
Si puedes hacer un plan de marketing, ¿para qué contratar a un consultor? Si puedes crear una campaña publicitaria, ¿para qué contratar una agencia? Y así sucesivamente.
5. El nuevo contrato social
La revisión del software no es solo tecnológica. Es social. Y es profunda.
Siempre he diferenciado “empresa” de “negocio”: una empresa es un grupo de personas trabajando por un propósito común; un negocio es una estructura transaccional que captura una oportunidad del mercado.
Con este nuevo software es posible crear negocios con impacto real en clientes sin necesidad de un gran equipo humano detrás.
Esto abre un nuevo paradigma: en un mercado libre, los negocios intensivos en software tendrán reglas y estructuras completamente diferentes. Las empresas con alta carga de personal funcionarán de otro modo.
El resultado es claro: habrá menos trabajo humano convencional. Lo normal será que las personas trabajen en varios proyectos o negocios a la vez. La idea de “hacer carrera en una empresa durante 30 años” será una anomalía.
Esto obliga a revisar el contrato social entre empresas, personas e instituciones.
¿Cómo aseguramos ingresos, oportunidades y derechos en un contexto donde el trabajo estable se reduce? ¿Cómo mantenemos cohesión social cuando la riqueza se concentrará todavía más? ¿Qué papel jugarán el Estado, las empresas y el talento cuando la estructura económica cambie?
La pregunta ya no va de “¿qué herramienta uso?” sino de “¿qué sociedad quiero construir en una era dominada por el software?”
6. La crisis de confianza
Nuestra sociedad se sostiene sobre un pilar fundamental: la confianza.
Confiamos en los profesores que educan a nuestros hijos, en que los demás respetarán las normas de tráfico, en que un médico sabrá lo que hace.
Pero esa base se está erosionando. Vivimos una crisis de confianza.
Y la llegada de este nuevo software añade una tensión adicional.
¿Confiarás en un médico que no utilice estas herramientas para hacer un diagnóstico más preciso? ¿Confiarás en un equipo directivo que no use IA para tomar mejores decisiones?
¿Confiarás en tu empresa si usa tus datos, tu trabajo y tu conocimiento para mejorar su eficiencia… y luego decide prescindir de ti?
¿Qué le pedirás a la próxima empresa en la que trabajes?
Y en sentido inverso: ¿confías en las Big Tech para que no hagan un mal uso de todo lo que compartes con sus modelos?
En una sociedad donde ya desconfiamos de los sistemas de gobierno por su lentitud e ineficiencia, todos los mecanismos de construcción de confianza serán revisados.
Creo que por ahora me quedo con estos aprendizajes de los tres primeros años de IA. Quizá merezca la pena hacer algo de prospectiva sobre cómo serán los tres próximos. Pero eso lo dejamos para otro día.
Si te gusta lo que escribo, considera apoyar mi labor apuntándote a la suscripción de pago.







Muy interesante, sobretodo los puntos que no hablas de IA sino de como nos afectará como sociedad.
El ejemplo del médico es muy claro. Hoy nadie se fiaría de una IA....en unos años no nos fijaremos de un humano sin su IA?
Muy chulo vivir estos cambios (espero 😂)
Peligro enfoque el del contrato social.
En el contrato social, las personas sacrificamos libertad en aras de tener una sociedad más igualitaria, más justa. Sirve para ponernos unas reglas que todos nos comprometemos a cumplir para vivir mejor y eliminar la sociedad en la que los más fuertes gobiernan.
En esta propuesta que haces los clientes ¿"sacrifican" su privacidad para ganar qué? ¿Productos más adaptados a sus necesidades? ¿Posibilidad de comprar más a mejor precio? Un contrato exige que haya un equilibrio entre lo que da cada una de las partes y en esta propuesta el equilibrio, no existe.
Claro que el contrato social ha fracasado estrepitósamente ya que que el que ostenta el poder se ha olvidado de por qué lo tiene. Igual ese es el modelo que planteas ¿o no?